Vamık D. Volkan, M.D., DLFAPA, FACPsa.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Decíamos ayer que el filósofo francés André Glucksmann, un tipo que abrazó el nihilismo maoísta y comunista para vomitárselo después
a las putrefactas vendas de la momia de Stalin, desea escribir la Decíamos ayer que el filósofo francés André Glucksmann,
un tipo que abrazó el nihilismo maoísta y comunista para vomitárselo después a las putrefactas vendas de la momia de Stalin,
desea escribir la necrológica del último marxista. Tiene Glucksmann una buena oportunidad el 5 de julio,
 cuando entra en vigor una ley que hará descuentos a las niñas de 16 años que decidan abortar,
 expresión, dicen, de los estertores del último marxismo.
El psiquiatra Vamık Volkan, candidato al Nobel de la Paz, autoridad en conflictos, desenmascara a chorros este drama, la desigual tragedia.
 
   
 
Antonio Astorga
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
ABC:                                               ¿Qué trauma causa en una niña de 16 años abortar a esa edad sin que lo sepan sus padres?
Vamık Volkan:                                Absolutamente dramático.
 
 
ABC:                                               Explíqueselo a quienes perpetraron la tropelía de la cosa.
Vamık Volkan:                                A la edad de 16 años un ser humano todavía necesita la aprobación y el apoyo de los padres para avanzar psicológicamente. Un gran secreto, como el del aborto, con una madre, lo que hace es interferir en la confianza necesaria que ha de existir entre un padre y madre, y un hijo o una hija.
 
 
ABC:                                              ¿Y según Freud?
Vamık Volkan:                                Psicológicamente no es muy bueno. Quizás sea algo que pueda convenir a algunas personas o a un grupo cuyos padres puedan sentir un gran rechazo y enfado. Para una niña de 16 años, la posibilidad de mantener un secreto de esas características con respecto a sus padres y al resto de su familia no es saludable psicológicamente, insisto.
 
 
ABC:                                              ¿A los 16, edad madura ya, se es «ser vivo» o «ser humano»?
Vamık Volkan:                                Los 16 años es una edad que se considera aún evolutiva, en la que el niño está aún en desarrollo, en evolución.
 
 
ABC:                                              ¿Y qué sentimientos causará en un supuesto padre a los 16?
Vamık Volkan:                               Si un chico deja a una chica embarazada y lo mantiene en secreto a los ojos de sus padres es lo mismo: también efectos negativos para el chico porque va a generar sentimientos de culpabilidad.
 
 
ABC:                                              ¿De qué dimensiones de socavón estamos hablando?
Vamık Volkan:                               De un trauma profundísimo en la niña. Tremendo. Tener esos secretos tan grandes y no decírselo a los demás es muy peligroso. ¡En todas las edades¡, no sólo a los 16.
 
 
ABC:                                              La ministra del «aborto a los 16» ha ideado otro disparate: tarjetas descuentos para esas niñas. ¿La vida se tambalea en una barraca de feria?
Vamık Volkan:                              Necesito saber más del tema, pero es la primera vez que oigo algo semejante. Hay que pensar muy cuidadosamente en las terribles consecuencias psicológicas de ello.
 
 
ABC:                                             ¿Por qué se mata en nombre de una identidad nacionalista?
Vamık Volkan:                              Yo soy turco-chipriota. Viajé a Estados Unidos en 1956, ya profesor. Cuando yo estudiaba en la escuela de Medicina de Ankara tenía un compañero de habitación que se fue a Chipre porque su madre estaba enferma. Un día fue a una farmacia a comprar un medicamento. Un terrorista griego le disparó seis veces. Murió. No le mataron por quién era él, sino porque pertenecía a un grupo determinado. Matar en nombre de una identidad grupal es aniquilar la identidad del «enemigo».
 
 
ABC:                                              ¿Y los traumas de los asesinatos nazis y estalinistas?
Vamık Volkan:                               El Holocausto nazi, terrible, despreciable, se ha convertido por desgracia en parte de la identidad judía. Antes de la reunificación alemana, los del Este decían que habían sido los del Oeste, y viceversa. Al estar juntos, pudieron comenzar el duelo. Antes de la unión de las dos Alemanias ni los terapeutas ni los pacientes mencionaban el nazismo, y ahora sí. Antes, las fotos de parientes nazis se colocaban en el cuarto de baño, donde nadie las veía. Los niños decían: «¿Y estos quiénes son?»
 
 
ABC:                                              ¿Qué es la identidad?
Vamık Volkan:                               Algo abstracto. ¿Qué es ser español, polaco, turco, griego...? En situaciones crónicas la identidad se puede convertir en el arma más poderosa. Es algo psicológico que lo contamina todo.
 
 
ABC:                                              ¿Y Dios?
Vamık Volkan:                               Cómo se puede enfadar uno con Dios! Es imposible.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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